Me ha dicho una niña que la vergüenza es el miedo a que se rían de ti, y es verdad, es el miedo a hacer el ridículo, a meter la pata... a sentir que no podrás hacer algo o que la harás mal y todos se burlarán y no te aceptarán. Eso hace que te pongas rojo, que bajes los ojos y que te quieras esconder en cualquier rincón.
Todos hemos tenido vergüenza en algún momento, porque por mucha seguridad que tengas, ¿quién no se ha resbalado alguna vez, se ha pegado una culada, con la consiguiente carcajada del resto de los amigos? Y ¿cómo se te puso la cara? Como un tomate del Perelló, ja, ja,ja.
En el programa tenemos risas y vergüencillas de los niños del colegio Camp de Túria y del dragón protagonista de nuestro cuento, Dracolino.
Podemos pensar que hay una vergüenza que es hasta divertida, pero hay otra que no te deja hacer las cosas, y esa, no es buena amiga, porque si quieres, por ejemplo, cantar en un escenario o ser del equipo de baloncesto, ninguna emoción te lo puede impedir. Si tienes confianza, tienes que dejar la vergüenza en casa y demostrar el artista o deportista que llevas dentro, no te arrepientas de no hacer lo que más deseas.
Y ya sabes lo que dicen, el mundo es de quien no tiene vergüenza.